Lo que no se separa, se acumula. Lo que no se desazolva, se inunda. Un grupo de vecinos organizados para mantener limpias las coladeras y darle un lugar correcto a cada residuo.
Las calles se inundan por coladeras tapadas y no hay forma de separar la basura en la fuente. Ningún contratista va a resolver esto por su cuenta: se necesita que los propios vecinos se organicen, den mantenimiento preventivo y adopten el hábito de separar sus residuos.
Organizar a los vecinos en un comité que dé mantenimiento preventivo a las coladeras y ponga en marcha un sistema de separación de basura en los puntos de mayor tránsito.
El proyecto se apoya sobre todo en el trabajo voluntario: sin el compromiso de los vecinos, ni los contenedores ni la infraestructura sirven de mucho. La organización comunitaria es lo que hace posible mantener limpio el entorno de forma sostenida.
El comité se apoya en roles claros para que cada tarea tenga un responsable.
Convoca a la asamblea inicial y organiza al grupo de voluntarios.
Organiza rifas y colectas para financiar los contenedores.
Gestiona el apoyo externo necesario para el retiro de residuos.
Pinta, rotula y coloca los contenedores en las calles.
Difunde la campaña de concientización entre los vecinos.
Participan en las jornadas de limpieza y desazolve.
El avance se organiza en un cronograma de días, y cada etapa se revisa contra lo planeado.
Las actividades se distribuyen en un calendario de trabajo por días, agrupadas en las tres etapas del proyecto, para saber en todo momento qué tarea corresponde hacer y quién es responsable.
Al cierre, el comité se reúne para revisar qué metas se cumplieron, identificar lo que salió mejor o peor de lo esperado, y definir un calendario permanente de mantenimiento.